Torre Santa Isabel, una casa para la vida
Bienvenidos a este lugar que es La Torre.
Una magnífica casa y un jardín único.
Un hogar familiar y muy especial, que a todos aquellos que la disfrutaron les quedó grabada en la memoria.
Sin duda es inolvidable este momento en que de dos maneras diferentes, con palabras y con mis pinceles, puedo expresar mis recuerdos y plasmar la forma en la que se vivió.
Siempre intuí que volvería, aunque la verdad es que el recuerdo de La Torre jamás nos abandonó.
La llevábamos escondida en nuestra mente, y siguió ligada a nuestras vidas uniéndonos a todos de alguna forma.
En realidad La Torre es una casa para vivirla y disfrutarla, como hice yo desde que nací, pasando largas temporadas en ella.
Misterioso era explorar sus habitaciones, grandes, pobladas de sombras y luces. Una luz que entraba a raudales por sus múltiples ventanas y terrazas haciendo que el tiempo se detuviese.
Me vienen a la mente recuerdos alegres, melancólicos y deslumbrantes. Recuerdos desordenados como cuando estudiábamos en la biblioteca, con los estantes repletos de libros de aire tan solemne, las veces que recorríamos la finca camino de la pista de tenis o la balsa color jade.
O cómo todos los primos esperábamos cada invierno pasar algún fin de semana subiendo en coche de caballos desde la ciudad.
Después llegó la época de los amigos. Nos reuníamos escuchando música en las que fueron unas de las mejores vacaciones de mi vida, 1972.
La Torre pasó alguna crisis… pero también fue testigo de inolvidables momentos para el cine y la música.
Y ahora que la contemplo después de tantos años como si jamás hubiera perdido su esplendor, parece mágico que gracias a un grupo de amigos, amantes de su historia, su arquitectura y de sus ilustres moradores, decidieran hacer de La torre un proyecto común recuperándola de su letárgica situación.
La idea de realizar esta exposición comenzó simultáneamente a este proyecto, hace más de diez años. Aunando pasado y presente, pues son inseparables, comenzó la reconstrucción de su historia. En el proceso, la familia tuvo un importante papel aportando documentos y relatos a los investigadores, con los que unas veces nos encogía el corazón y otras nos hacían reír.
Con esta exposición espero que disfrutéis tanto como yo lo hice mientras pintaba, intentando transportarme a esa época tan evocadora.
Adela Abad Romer-Balmas - Almería, 2 de marzo de 2010


